Que todo el planeta necesita de nuestra atención y cuidado es un tema que no hay que perder de vista ya que podemos contribuir al bienestar colectivo tomando acciones individuales. Disfrutar de las vacaciones lleva consigo la responsabilidad de cuidar el lugar que visitamos como un gesto de agradecimiento por el placer que nos da.

Las playas son cuna de una gran biodiversidad. La flora y la fauna que viven en las playas, los arrecifes y los océanos son muy numerosas, ¿qué más podemos esperar cuando sabemos que la vida surgió en el mar? Además, las playas permiten la regulación de la temperatura de las grandes masas de tierra gracias a la entrada de corrientes de aire y otros fenómenos meteorológicos.

Aquí te damos tres razones muy sencillas para disfrutar y cuidar de la playa, ¡no las olvides!

 

1. No hay mejor lugar para caminar descalzo

caminar en la playa

Seguramente recuerdas tus caminatas sobre la arena. Esta experiencia no es solo placentera. La disciplina ayurvédica, por ejemplo, le da el nombre de “grounding” a esta práctica y la considera tan saludable como dormir bien y comer sanamente. Mantén las playas limpias de residuos y basura para que puedas disfrutar, reduciendo al mínimo tus desechos, y ¡por nada del mundo los dejes en la playa!

 

2. No hay mejor bronceado que el natural

bronceado natural

Además de cubrir tu dosis necesaria de vitamina D, el sol te dotará de un color envidiable. Claro, no olvides la protección de los filtros solares y las cremas para el cuidado de la piel y el bronceado. Eso sí, procura usar productos de la más alta calidad y biodegradables. El medio ambiente te lo agradecerá.

 

3. No hay mayor magia que la del mar

mar

Seduce la piel, la vista, el tacto, el olfato… el mar es el hogar de la vida, y hay que protegerlo de nosotros mismos, manteniendo limpias las orillas y las costas para que ningún contaminante llegue al agua. Por supuesto, cuando te traslades sobre el agua, ¡no arrojes basura al mar!

 

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